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Noticias2018-10-25T16:40:34+00:00

Tomado de Cubanet

El régimen reestructura poderosa Comisión que dirige hijo de Raúl Castro

Martes, marzo 6, 2018 |  CubaNet  | Alejandro Castro

MIAMI, Estados Unidos.- A menos de 40 días de la reunión parlamentaria que pondría fin al mandato de Raúl Castro, el gobierno cubano ordenó reestructurar el cuartel general de la Comisión de Defensa y Seguridad Nacional (CDSN), un organismo de control subordinado al poder central.

Fuentes cercanas al grupo, que encabeza el Coronel Alejandro Castro Espín, dijeron a Martí Noticias que desde hace varios días se han estado sacando archivos, muebles, armas y computadoras de la sede de la entidad, que hasta hace un par de semanas tenía su base principal en la calle 36 entre 39 y Avenida Kohly, en el habanero reparto de Nuevo Vedado.

“Ha sido un proceso realizado con excesiva prudencia y en horas de la noche, cuando el tránsito es escaso o casi nulo”, indicó la fuente, que pidió anonimato.

La verdadera razón por la que se decidió reorganizar la poderosa CDSN no está clara. Entre las versiones extraoficiales figura que la decisión responde a un reajuste para borrar las huellas de un posible encubrimiento a todo lo concerniente a los presuntos ataques sónicos sufridos por diplomáticos norteamericanos y canadienses en Cuba.

La supuesta agresión acústica ha generado una crisis diplomática entre Washington y La Habana, y ha decretado la salida del 60 por ciento del personal estadounidense en la embajada en Cuba por razones de seguridad.

Otras versiones aseguran que Raúl Castro, actual presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, ordenó modificar la Comisión, porque prefiere un grupo más pequeño y centrado en proteger su integridad después del traspaso de mando.

La Comisión de Defensa y Seguridad Nacional es un grupo “paraestatal” con poder ilimitado que funciona, sin ordenamiento jurídico alguno, como un gobierno paralelo y tiene, entre otras funciones:

1.- Planificar, dirigir e inspeccionar los servicios de los Ministerios y los cuerpos de Seguridad del Estado.

2.- Crear, conformar y asignar órganos de asesoría y coordinación necesarios para el cumplimiento de la misión en los diferentes Ministerios.

3.- Participar en las regulaciones, acoplamiento y control de todas las entidades asociadas y vinculadas a los organismos centrales de la administración del Estado.

4.- Ejercer y supervisar, bajo su responsabilidad, las funciones que el Presidente de la República le encomienda.

Algunos oficiales alegan que Alejandro Castro Espín ha errado muchas veces al frente de la Comisión.

Pero de acuerdo con las fuentes que dieron testimonio a Martí Noticias, el Coronel Castro Espín no ha sido sancionado ni removido de su cargo, como circuló erróneamente en las redes sociales.

Lo que resulta curioso que paralelamente a la medida tomada por el alto mando cubano respecto a la Comisión, con similar e invisible prudencia se han desalojado a ciertas familias residentes en hogares colindantes al llamado Punto Cero.

La semana pasada, bajo un fuerte operativo con policías y vehículos de transporte de la dirección de Seguridad Personal del Ministerio del Interior, fueron “despachados” de su casa la ex pareja y uno de los hijos del difunto Comandante Juan Almeida Bosque.

“Todo lo que se mueve en este país se hace en función del traspaso de mando previsto para el próximo 19 de abril. Cualquier decisión de esta categoría adquiere niveles casi dramáticos y tiene vínculos precisos con ese evento”, manifestó un ex alto oficial de las Fuerzas Armadas Revolucionarias.

Separar o desarmar la Comisión no escapa al tema nacional. Los reportes obtenidos por Martí Noticias apuntan a que algunos individuos del selecto organismo se han acercado a los probables sucesores, los que han dejado de ser confiables para la nomenclatura histórica saliente.

No es secreto que la incertidumbre se apodera de los pasillos del poder.

“La llegada del sucesor, sea quien sea, no solo provocará la remoción de muchos directivos establecidos, sino también traerá la aparición de un nuevo equipo de gobierno al que todos quieren pertenecer”, aseguró el ex militar..

Tomado de Cubanet

Pregúntenle al General por el vasito de leche

Urge que el cubano en la Isla pueda acceder a un periodismo serio, profundo, veraz, atractivo y cercano a su vida

Viernes, marzo 9, 2018 | Víctor Manuel Domínguez

LA HABANA, Cuba.- Ahora que voceros, plumíferos y amanuenses de la prensa cubana admiten que la verdad los necesita, esperemos que dejen de arribar por los canales de la televisión las miles de toneladas de alimentos para el pueblo, y que las cosechas de viandas, hortalizas y frutas apiladas en los campos de Cuba, no interfieran las señales de la radio nacional o se pudran en las páginas de la prensa plana del país. Que lleguen a la mesa desolada del cubano de a pie.

También sería justo esperar que nos pongan al día de dónde se perdió el vasito de leche para cada cubano que prometió Raúl; quién se comió el cable que con tanto “desinterés” nos envió Chávez para la informatización en Cuba, o por qué pueden ser “ricos” un cantautor, un general o un pelotero, y no un taxista, una cocinera o un vendedor de maní.

Quizás hasta sepamos la razón por la que tantos cubanos son deportados cada semana, en ómnibus o tren, desde la capital del país hacia su provincia de origen, en lugar de conocer con pelos y señales la cifra de africanos que corren igual suerte al arribar a costas europeas, o de los latinoamericanos expulsados de Estados Unidos.

No duden que nos enteremos del porqué, si todos somos iguales ante la ley, sin importar ideología, raza u orientación sexual, aún existen la persecución y el encarcelamiento para quienes se oponen al poder, y miembros de la comunidad LGBTI y personas de la raza negra son excluidos de los espacios de los otros que se declaran fieles a la revolución.

Además, de seguro sabremos con nombres y apellidos el nivel de corrupción de dirigentes y funcionarios de cualquier nivel, más allá de parentela, militancia política u origen social, y hasta seguro podremos conocer por qué unos ciudadanos pueden viajar fuera del país y otros no, o ver un reportaje dominical sobre la marcha pacífica de Las Damas de Blanco.

Quién sabe si hasta comprometidos con esta novedad de conocer que la verdad los necesita, nuestros aguerridos periodistas, voceros de cuanta tragedia, abusos, violaciones y niveles de insatisfacción sufren los habitantes de Perú, Canadá, Nepal, Gabón o Madagascar, deciden, para variar, informarnos sobre lo que sucede en este país.

A lo mejor pedimos demasiado si queremos conocer quién será el gobernante de Cuba en lugar de Raúl; o cómo logran nuestros parlamentarios mantener la unanimidad de criterio —a mano alzada—, para decidir qué debemos comer, vestir o pensar, y cómo sería mejor, más democrático, culto y revolucionario: leer, vivir, soñar, tener, y por supuesto, elegir o votar.

De ahí que me haga tantas ilusiones con la lectura en el Juventud Rebelde del titular “La verdad necesita de nosotros”, lema escogido por la Unión de Periodistas de Cuba (Upec), para presidir el Tercer Encuentro Nacional de Jóvenes Periodistas, dedicado a la jornada por el Día de la Prensa Cubana, que se celebra hasta el día 16 del presente mes.

No obstante, y alertado de los súbitos cambios de “opinión” de los periodistas cubanos, regidos por las musas del Departamento Ideológico del Partido, que a su vez se encuentran a merced del cambio de peinado de Trump, de qué humor está Putin en su gimnasio del Kremlin, o de si Maduro pide agua por señas, espero que comiencen a escribir la verdad.

No la verdad de las mentiras cantada por el trovador cubano Carlos Varela, en la que todo se tergiversa, si no la real, la que vivimos a diario de forma paralela a ese país de Jauja construido con palabras y textos paranormales en las redacciones del bostezo cubanas, donde se cuece una nación de ribetes kafkianos, y se fabrica la moralina revolucionaria.

La urgencia de un periodismo serio, profundo, veraz, atractivo y cercano a la vida de la gente —como el que se les pidió hacer en una asamblea en La Habana—, bien lejos del pachanguero, superficial, manipulador, soporífero y a mil años luz del pueblo que realiza la prensa cubana, requiere, más que de compromiso, de aprobación gubernamental.

Y ojalá esta nueva convocatoria a ser honrados y expresar lo real sobre lo que conviene, no derive hacia ese modelo de la postverdad que, según Víctor Hugo Morales, conduce al periodismo canalla y al periodismo mafioso de las corporaciones, aunque para mí nada los diferencia del periodismo ideológico, pues usan el mismo traje, aunque con diferente color.

Vicmadomingues55@gmail.com

Tomado de Cubanet

Discriminación política, otra tenaza del régimen

¿Quién le dio al castrismo el derecho de autoproclamarse como la única y suprema expresión del patriotismo y la cubanidad?

Viernes, enero 26, 2018 | Roberto Jesús Quiñones Haces

GUANTÁNAMO, Cuba.- Según los artículos 41 y 42 de la Constitución de la República de Cuba, todos los ciudadanos gozan de iguales derechos, están sujetos a iguales deberes y la discriminación por cualquier motivo que lesione a la dignidad humana está proscrita y sancionada por la ley.

Se trata de otro enunciado hermoso pero violado constantemente porque muchos cubanos somos discriminados y continuamos siéndolo.

Por años no pudimos comprar en tiendas ni hospedarnos en hoteles, instalaciones concebidas únicamente para extranjeros. El mero hecho de conversar con un turista podía provocar nuestra detención y hasta un proceso judicial con disímiles consecuencias.

Actualmente ningún cubano millonario —que ya los hay viviendo aquí— puede invertir su dinero en áreas de importancia económica, ni acumular posesiones, lo cual sí se les permite a los inversionistas extranjeros. Eso también es discriminación.

Pero sin lugar a dudas la más lesiva a la dignidad humana es la discriminación política, algo que el castrismo ha ejercido con despampanante desvergüenza, violando incluso los postulados que sirvieron de base a su revolución. Es quizás por eso que ni siquiera la mencionan en el artículo 42 de la Constitución.

Las nuevas medidas migratorias y la discriminación

El pasado 30 de diciembre de 2017 el Consejo de Estado dictó el Decreto Ley No.352, “Sobre la adquisición de la ciudadanía cubana por nacimiento de los nacidos en el extranjero de padre o madre cubanos”. Por su parte, la Aduana General de la República dictó el 28 de diciembre de 2017 la Resolución No.336/2017, que regula el acceso al país de embarcaciones turísticas.

Ambos instrumentos jurídicos están en vigor desde el pasado 1 de enero y son una prueba más de la discriminación que continúa practicando el castrismo en pleno siglo XXI.

El Decreto Ley No. 352 eliminó el requisito de avecindamiento para que los nacidos en el extranjero, de padre o madre cubanos, puedan adquirir la ciudadanía cubana por nacimiento, solicitud que debe resolver el Jefe de la Dirección de Identificación, Inmigración y Extranjería del Ministerio del Interior.

Luego de regular cómo se tramitarán las solicitudes de ciudadanía de las personas interesadas, así como las inconformidades con las decisiones y las causas que provocan el archivo del expediente, la Disposición Especial segunda del Decreto Ley establece claramente que “ cuando el interesado, el padre o la madre cubanos o los representantes legales de los menores de edad comprendidos en el presente Decreto Ley, hayan cometido hechos o realizado acciones contra los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado cubano, se archiva el expediente iniciado y se notifica al solicitante”. A continuación se aclara que “los hijos menores de edad, de las personas a las que se refiere el párrafo anterior, al arribar a la mayoría de edad, pueden solicitar la adquisición de la ciudadanía cubana, de acuerdo con las demás disposiciones de este Decreto Ley”.

Como se aprecia, se está condicionando el reconocimiento de un derecho legítimo a la asunción de una postura política agradable al castrismo, la cual no sólo debe ser asumida por los padres del interesado sino también por este si ya es mayor de edad. O lo que es lo mismo, si los interesados quieren adquirir la ciudadanía cubana, tienen que amar al castrismo —real o simuladamente— identificado aquí como “los fundamentos políticos, sociales y económicos del Estado cubano”.

Se trata de otra prueba de la discriminación política ejecutada por el castrismo, algo aberrante, sin sustento legal en el derecho internacional y carente de solidez moral, porque, ¿quién le dio al castrismo el derecho de autoproclamarse como la única y suprema expresión del patriotismo y la cubanidad?

La discriminación llega al extremo de que aun habiendo sido los padres del interesado unos fervorosos castristas, si mueren y el interesado menor de edad es adoptado por personas contrarias al régimen el expediente también se archiva.

En cuanto a la Resolución No. 336/2017 de la Aduana General de la República, modificativa de la Resolución No. 187, “Normas para el despacho y el control aduanero de buques y aeronaves”, del Jefe de la Aduana General de la República, de 1 de septiembre de 2008, autoriza que las personas que arriben a Cuba con fines turísticos en embarcaciones, pueden importar temporalmente vehículos automotores, pero esto no será permitido a los cubanos residentes en el extranjero. Es decir, un extranjero que arribe en tal condición tiene ese derecho pero alguien que haya nacido aquí y resida fuera no.

Sin dudas esto también es discriminatorio, como igualmente lo es que quienes vivimos aquí no podemos siquiera poner un pie en esas embarcaciones, mucho menos dar un paseo por nuestras costas o bahías. ¡Y este es un brevísimo muestrario de cómo se aplica de forma institucionalizada la discriminación en Cuba!

Aun así los castristas siguen con la cantaleta de que representan un proceso que lucha por la igualdad social y política y que constituyen un gobierno del pueblo y para el pueblo. Lo peor de la historieta es que todavía hay quien les cree.

Tomado de 14 Y MEDIO

Tres sacerdotes piden a Raúl Castro elecciones de verdad para “evitar cambios violentos”

El texto denuncia “la falta de libertad religiosa” ya que “la Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada”

14ymedio, La Habana | Enero 24, 2018

Tres sacerdotes católicos han dirigido una carta al presidente Raúl Castro en la que piden al mandatario que los cubanos puedan “elegir en libertad”, no votar. De esta manera, los religiosos reivindican que en la Isla haya opciones políticas “diferentes” para “evitar que un día, por alguna circunstancia, Cuba se se sumerja en cambios violentos”, se advierte en la epístola.

Los firmantes de la carta, escrita con motivo del vigésimo aniversario de la “misa de la patria” presidida por el papa Juan Pablo II y reproducida íntegramente en una carta pública, son Castor José Álvarez de Devesa, de Camagüey; José Conrado Rodríguez Alegre, de Trinidad, y Roque Nelvis Morales Fonseca, de Holguín.

“Queremos elegir en libertad. En Cuba hay votaciones, no elecciones. Urgen elecciones donde podamos decidir no sólo nuestro futuro, sino también nuestro presente. Ahora se nos invita a “votar”, a decir “sí” a lo que ya existe y no hay voluntad de cambiar. Elegir implica, de por sí, opciones diferentes, elegir implica la posibilidad de tomar varios caminos”, dicen los sacerdotes.

Los tres religiosos recuerdan que “desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente”

Los tres religiosos recuerdan que “desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente” y destacan que toda crítica ha sido silenciada.

Según los autores de la carta, los cambios políticos que defienden tienen que venir acompañados de la creación de un “Estado de Derecho” en el que haya una clara distinción entre los poderes ejecutivo, legislativo y judicial, y que se garantice su independencia.

“Queremos que nuestros jueces no sean presionados, que la ley sea orden, que la ilegalidad no sea una manera de subsistir o un arma de dominio”, se argumenta en la carta, que a la vez demanda la existencia de un Capitolio con legisladores “que representen los intereses de sus electores”.

El texto denuncia “la falta de libertad religiosa” ya que “la Iglesia es tolerada, pero no deja de ser vigilada y controlada”.

También se recuerda que el Gobierno restringe la manera en la que los cultos religiosos se practican en la Isla, y menciona a modo de ejemplo que las procesiones o misas públicas deben contar con el permiso expreso de las autoridades, que no da explicaciones cuando no las permite.

La legalización de los medios de comunicación privados e independientes es otro de los reclamos de la carta, cuyos firmantes recuerdan que la Iglesia tiene vetado el acceso a los medios

La legalización de los medios de comunicación privados e independientes es otro de los reclamos de la carta, cuyos firmantes recuerdan que la Iglesia tiene vetado el acceso a los medios de comunicación de masas en Cuba y argumentan que “el monopolio y control de los medios de comunicación” hace que nadie pueda acceder a ellos de “modo libre”.

“Los cubanos tienen derecho a participar como inversores en la economía y en las negociaciones de nuestra patria”, exige la publicación, que achaca el “lamentable desamparo económico” que viven los cubanos a la falta de oportunidades para que los ciudadanos inviertan en la Isla en igualdad de oportunidades con las empresas extranjeras.

La educación tampoco tampoco ha quedado fuera de la epístola, ya que se recuerda que, aunque es un derecho garantizado en la Isla y que la escolarización es obligatoria, se transmite “la enseñanza de un único modo de pensar”. El texto defiende que los jóvenes deben contar con “alternativas educacionales” y opciones “para la educación del pensamiento”, y que los padres tienen derecho a elegir “qué tipo de educación desean para sus hijos”.

En los últimos años varios llamados de atención dirigidos por sacerdotes católicos al Gobierno han tenido un gran impacto en la opinión pública nacional e internacional

En los últimos años varios llamados de atención dirigidos por sacerdotes católicos al Gobierno han tenido un gran impacto en la opinión pública nacional e internacional. En septiembre de 1993, cuando el país se encontraba inmerso en una profunda crisis económica, los obispos cubanos dieron a conocer la pastoral El amor todo lo espera.

Veinte años después, en 2013, otra pastoral titulada La esperanza no defrauda, firmada por 13 obispos activos y el cardenal Jaime Ortega Alamino, abordó 43 puntos de la realidad nacional que debían ser mejorados desde la perspectiva de la iglesia católica cubana.

Ahora, los tres sacerdotes han hecho coincidir la fecha de publicación de la carta para rendir homenaje al arzobispo de Santiago de Cuba, Pedro Meurice Estiú, que el 24 de enero de 1998 pronunció una homilía durante la visita del papa Juan Pablo II a la Isla y en la que también estuvo presente Raúl Castro, entonces ministro de las Fuerzas Armadas. En la misa el prelado definió al pueblo cubano de una manera antológica.

Un número creciente de cubanos “han confundido la patria con un partido, la nación con el proceso histórico que hemos vivido las últimas décadas y la cultura con una ideología”, dijo entonces.

Tomado de Nuevo Herald

La carta de los tres curas

25 de enero de 2018 | Andrés Reynaldo

Es la carta que perdieron la oportunidad de escribir, alguna vez, el cardenal Ortega y sus obispos de respuesta rápida. La carta que el resbaloso monseñor Carlos Manuel de Céspedes debió haber llevado prendida en la sotana durante su infatigable peregrinación de cóctel en cóctel por las embajadas de La Habana. La carta que monseñor Wenski debe repasar antes de pontificarle a los cubanos sobre el perdón y la reconciliación. La carta que el Papa Francisco (¡qué lindas carantoñas le hace el Papa Francisco a Raúl Castro!) debe leer antes de volver a decir que Cuba es la capital de la unidad.

Pero el Espíritu Santo sí tiene una opción preferencial por los pobres, los oprimidos, los que tienen hambre y sed de justicia, y sopla a ras de la tierra, levantando el polvo del conformismo, el colaboracionismo, la camajanería, para que se vea la dura, agónica raíz de la virtud. Para que el temeroso vea que puede vencer el miedo. De ahí que la carta a Raúl, una carta que le cobra a la dictadura una cuenta de casi 60 años, sin descuentos de complicidad y frivolidad, la hayan escrito tres curas: el Padre Castor José Alvarez de Devesa, de Camagüey; el Padre Roque Nelvis Morales Fonseca, de Holguín; y el Padre José Conrado Rodríguez Alegre, de Trinidad, un hombre que vale por toda una Conferencia Episcopal. Tres valientes curas.

“Desde la institucionalización del Partido Comunista como el único partido autorizado a existir, nunca se ha permitido a este pueblo alzar una voz diferente, antes bien, toda voz diferente que ha intentado hacerse oír ha sido silenciada”, dice la carta.

El Espíritu Santo, también, vela en la tradición y se obstina en el detalle. La carta ha sido publicada el 24 de enero, a 20 años de la misa presidida por San Juan Pablo II en Santiago de Cuba. Entonces, monseñor Pedro Meurice tuvo el arrojo de recordar, ante el mismo Fidel Castro, que la verdadera soberanía nace desde abajo en libertad y solidaridad, que la Iglesia sólo gana su autoridad en el compromiso, que la cultura no es propiedad de una ideología y que un partido no es una nación. Fue una verdadera calamidad, pienso yo, que por tantos años nuestra Iglesia hubiera estado bajo la rienda de Ortega y no de Meurice. Lo perdido en diplomacia y servicio se hubiera ganado en ejemplo y revelación. Hoy, tuviéramos más templos cerrados pero más corazones abiertos. Menos patrimonio inmobiliario, pero más patrimonio en la fe. Al cabo, Cristo vino a ser espada, escándalo liberador, subversiva norma, simiente en la catacumba, y no tanto a repartir pastillas y organizar seminarios para cuentapropistas.

“Convivimos en un entramado de mentiras que va desde el hogar hasta las más altas esferas. Decimos y hacemos lo que no creemos ni sentimos, sabiendo que nuestros interlocutores hacen lo mismo”, agrega la carta. “Mentimos para sobrevivir, esperando que algún día este juego termine o aparezca una vía de escape en una tierra extranjera. Jesucristo dijo: ‘La verdad los hará libres’. Queremos vivir en la verdad”.

En la verdad viven estos tres curas que no desertaron de su cruz. Dudo que sus palabras lleguen al alma de Raúl. Dudo que le abran los ojos al Papa Francisco. Dudo que ni siquiera uno de nuestros obispos tenga el coraje y la caridad de hacerlas suyas. Pero dan testimonio de que esa Iglesia, a la hora probable de una siempre inminente tragedia, todavía puede ser bastión entre las ruinas, puente sobre el abismo. ¿Quién dijo que tres curas no son un pueblo?.