Los muertos de Matanzas: ¿Héroes o víctimas?

Se conocen nuevos detalles escalofriantes del gran incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas.

Por René Gómez Manzano

Incendio, Matanzas, Cuba

LA HABANA, Cuba. – En días pasados, el actor Ulises Toirac, ante el silencio oficial sobre las víctimas y desaparecidos del incendio en la Base de Supertanqueros de Matanzas, pidió transparencia, compromiso y responsabilidad. Su comedido post mereció una respuesta nada menos que de Humberto López. Este desagradable jurista, que parece empeñado en convertirse en Portavoz en Jefe del Régimen, contestó: “Existen las tres cosas que pides y de sobra, existe y debe existir una adicional, que es el respeto a los familiares y a su voluntad”.

¡Valiente defensor han encontrado el honor y las aspiraciones de los seres queridos de los infelices vaporizados o desaparecidos en la catástrofe matancera! De lo escrito por el inefable “Humbertico” deberemos suponer que la manipulación de la voluntad de los seres queridos de los occisos de la Base de Supertanqueros de Matanzas se pondrá a la orden del día.

Es lo que aprendimos con el caso de Mailén Díaz Almaguer. Como se sabe, la joven holguinera fue la única sobreviviente de un vuelo interno que la muy patriótica y revolucionaria Empresa Cubana de Aviación subcontrató a una compañía pirata mexicana, huérfana de cualquier solvencia moral o aeronáutica para merecerlo.

Cuando el avión cayó, las autoridades castristas se hicieron las desentendidas. Cuando Mailén tuvo la feliz idea de solicitar por las redes ayuda para obtener determinados insumos que la flamante “potencia médica” no era capaz de asegurarle, fue el mismo “Humbertico” quien la acusó de “ingrata”.

Barrunto que algo similar pasará ahora con “el respeto a los familiares” de los occisos y a “su voluntad”. Los agitadores castristas los tomarán en cuenta en la medida en que ellos se adapten a sus planes de erigir a los desdichados enviados a morir en “mártires revolucionarios”. En la medida en que esos parientes, con toda la razón del mundo, les reclamen a cara descubierta a los jefes comunistas (como la generalidad de aquellos lo hace ahora en las redes sociales) por qué dispusieron con tanta insensibilidad de la vida de sus jóvenes seres queridos, el “respeto” quedará en el olvido.

Este viernes, en las páginas de CiberCuba, el colega Carlos Cabrera se hace eco de lo declarado por un exbombero anónimo (Modesto). Este experimentado profesional, indignado por la manipulación que los castristas intentan hacer de la tragedia, accedió a ser entrevistado para ayudar a esclarecer lo sucedido.

Como lego en la materia, llama mi atención la tranquilidad con la que Modesto acepta que el rayo iniciador de la tragedia no haya podido ser interceptado por uno de los sencillos adminículos que el gran Benjamín Franklin ideó en pleno Siglo XVIII para evitar los daños causados por esas perniciosas descargas eléctricas: me refiero a un simple y vulgar pararrayos.

Claro que los había en la Base de Supertanqueros. Solo que no es raro que la falta de mantenimiento haya desembocado en la total inoperancia de esa barrera de contención inicial. Y esto pese a que apenas unas semanas antes, y a pocos kilómetros de allí (en la Central Termoeléctrica “Antonio Guiteras”), el fallo de otro pararrayos provocara la paralización de uno de los bloques generadores.

Ya caída la descarga fatal sobre el primer tanque, Modesto demuestra su exhaustivo conocimiento de todos los mecanismos previstos para evitar o conjurar cualquier inicio de incendio, los cuales describe de manera pormenorizada. Pero esto tampoco funcionó: lo que pudo ser un simple fuego sin mayor trascendencia se convirtió en una catástrofe de proporciones continentales.

Causan pasmo las palabras con que el bombero jubilado explica lo anterior: “El rayo cayó, pero no provocó un incendio de grandes proporciones; lo que provocó el gran fuego fue que el sistema contra incendio de la instalación no funcionó”. Y agrega: “la motobomba no se activó en modo automático y ningún operador logró activarla, sospecho que no tenía diésel, porque la primera acción combativa falla, sumado a que no había espuma retardante para combatir los incendios de combustible en el sistema de la base”.

Aquí entran en escena los adolescentes, simples reclutas del Servicio Militar Activo, enviados a realizar esa labor tan compleja y peligrosa cuando aún no habían cumplido los 20 años. Además, tras haber pasado solo un cursillo elemental de 15 días de duración, que a duras penas habrá alcanzado para impartirles algunas nociones muy generales de la enredada actividad de extinción de incendios. ¡Una negligencia criminal y canallesca!

Pero el asunto se centra no solo en la falta de información; también está el tema del equipamiento necesario. Por eso pregunto: ¿Contaban los bomberos improvisados con trajes de amianto y otros elementos adecuados? Todo indica que la respuesta debe ser negativa.

Es el caso que nada menos que el portal del Poder Popular de la provincia de Matanzas publicó un post (laudatorio, como único cabía esperar) sobre el combate a las llamas. Ilustraron el texto con una foto impactante: tres bomberos perfectamente equipados que de modo conjunto y solidario operaban una manguera apuntada contra el rojo intenso de un fuego vivo.

Muy poco duró la mentira de los agitadores castristas. ¡La ONG Prisoners Defenders demostró que la imagen truculenta la habían tomado de una información proveniente de Francia! Por su parte, Modesto nos informa: “Los bomberos no contaban con la cantidad de trajes especiales necesarios y los existentes no estaban en óptimas condiciones”.

Y más adelante continúa: “Y eso fue una irresponsabilidad suprema; enviar a una mayoría de jóvenes bomberos, sin experiencia en el trabajo dentro de la piscina de contención; ¡esto constituye una violación de las normas de seguridad, en grado criminal!”. ¡Y todo por gusto! Un gran amigo de Modesto le contó: “Parecía que los bomberos estaban jugando a los carritos” y “los únicos que hicieron algo útil fueron los pilotos; arriesgando sus vidas”.

Veremos si Humberto López y otros cotorrones del régimen intentarán seguir adelante con la retórica triunfalista y mentirosa que ya han comenzado a usar. ¡O si el decidido rechazo que expresan en las redes los seres queridos de los condenados por el régimen a ser exterminados, los dejarán por esta vez con las ganas!