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El beso de Judas de la Alianza Martiana

Con su pretendido canto de amor hacia el pueblo cubano es la Alianza Martiana la que traiciona de forma deleznable a la patria y lo hace como Judas, besando hipócritamente su mejilla mientras alienta al tirano que la desangra

Alianza Martiana, Cuba
Integrantes de la Alianza Martiana (Foto: Radio Miami)

GUANTÁNAMO, Cuba. – El portal digital Cubadebate, gruta de los talibanes del castrismo, informó sobre una caravana que tendría lugar en algunas ciudades estadounidenses para protestar contra el embargo comercial y financiero que ejerce el gobierno de ese país contra de la dictadura cubana y a favor de que se tiendan “puentes de amor” entre ambos países.

La Alianza Martiana -grupo de cubanoamericanos cuya dirigencia no esconde su apoyo al régimen castrista- fue la organizadora del evento, realizado en Miami, Nueva York, Los Ángeles y Seattle, ciudades -según el medio oficialista- representativas de toda la geografía del país, una afirmación que me parece exagerada.

Quien se constriña a evaluar lo que muestran los videos constatará la exigua participación en la protesta. En uno de ellos se ven apenas unos seis o siete vehículos y 11 ciclistas. La emisión del noticiero de la televisión cubana correspondiente al mediodía de este lunes 1 de febrero estimó en 500 los participantes, es decir, un promedio de 125 personas en cada una de las ciudades mencionadas.

La nota publicada por Cubadebate también afirma que el pasado sábado 30 de enero “los grupos integrantes de la Coalición Alianza Martiana en Miami condenaron la campaña subversiva contra pueblo y gobierno cubano, de vieja y anquilosada costumbre, dirigida y financiada por organizaciones de arraigada trayectoria contrarrevolucionaria asentadas en Estados Unidos”, en referencia al grupo de jóvenes artistas que el pasado 27 de enero fueron  golpeados por el ministro de cultura Alpidio Alonso Grau, el viceministro Fernando Rojas y los agentes de la Seguridad del Estado que estaban frente al Ministerio de Cultura (MINCULT).

Según la Alianza Martiana, esos jóvenes no son artistas, sino “supuestos artistas que pretenden entorpecer la normalización de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos”.

Y por último, el grupo concluyó su filípica afirmando: “Nuestra patria siempre ha tenido sus judas” (sic).

La  parcialidad de Alianza Martiana

Encomio la prevalencia del amor y la solidaridad por encima del odio y los considero elementos imprescindibles para que se establezca una relación civilizada -y civilizatoria- entre los seres humanos, que es lo que a gritos pide el mundo y, específicamente, Cuba.

Tiene razón Alianza Martiana cuando afirma que “Nuestra patria siempre ha tenido sus judas”. Y aunque yo hubiera pluralizado el nombre del traidor con mayúscula, obvio esa formalidad, pero no el dardo vitriólico lanzado contra los admirables jóvenes del 27-N y, de paso, contra todos los que defendemos un proyecto de país diferente al que han impuesto arteramente los comunistas cubanos.

Cuando se hace referencia al discípulo que traicionó a Jesús, de la forma en que lo hizo Alianza Martiana, el campo de las ideas queda bien delimitado: de un lado están la dictadura y esa institución, quienes presuntamente representan lo mejor de la nación cubana; del otro, nosotros, “los traidores”.

Obviando a los que seguramente son agentes de la dictadura, me resulta indignante que un grupo de  cubanos nacidos aquí, que no salió de su país natal por amar precisamente a la revolución y sí en busca de libertad y espacios para lograr sus proyectos, tilde como traidores a quienes luchamos por los derechos que ellos disfrutan allá.

Por eso me parece muy hipócrita la actitud de la Alianza Martiana. Nunca he sabido que se han pronunciado a favor de la democracia y el multipartidismo en su país de origen, a favor de la imparcialidad del sistema de justicia, por la libertad religiosa, de asociación y de prensa, por el derecho de los cubanos que residimos aquí a protestar públicamente sin ser reprimidos; contra las medidas que adopta la dictadura sin tener en cuenta la opinión del pueblo ni para que los cubanos que residen allá puedan hacer valer plenamente sus derechos ciudadanos aquí. Nunca he sabido que esa institución se ha pronunciado por el derecho de los padres cubanos a escoger libremente la educación que quieren para sus hijos, otro elemental derecho humano que viola la dictadura. En fin, jamás esa institución se ha pronunciado en contra del bloqueo interno que la dictadura cubana ha impuesto a nuestro pueblo.

No fue precisamente la administración de Barack Obama la que puso dificultades a la normalización de las relaciones entre Cuba y los EE.UU., tampoco la de Donald Trump. La mayor dificultad radica en la sempiterna violación de nuestra soberanía y de elementales derechos humanos por parte de la dictadura cubana. Y todavía deben ser esclarecidos los incidentes acústicos que perjudicaron la salud de diplomáticos estadounidenses y -subrayo- canadienses.

Alianza Martiana, como testaferro de la dictadura, solo defiende los intereses de esta. Por eso no creo en sus presuntas buenas intenciones, aunque esté entre quienes desean fervientemente que termine una situación anormal y asfixiante que ha permeado toda mi existencia, es decir: deseo el fin de ambos bloqueos.

Alianza Martiana no cumple con los altísimos presupuestos éticos y humanistas de José Martí, por eso mancilla su nombre como mismo lo hace la dictadura castrocomunista. No puede cumplirlos quien se aleje de la verdad o la manipule. No puede hablar de amor quien hace del denuesto y la descalificación de sus hermanos una práctica reiterada. No puede hablar de amor una institución que aúpa a una dictadura en detrimento de su pueblo.

Con su pretendido canto de amor hacia el pueblo cubano -en realidad  un canto de sirena-, es la Alianza Martiana la que traiciona de forma deleznable a la patria y lo hace como Judas, besando hipócritamente su mejilla mientras alienta al tirano que la desangra.

Hoy, quienes defendemos lo mejor para nuestro pueblo, somos la cruz, el viacrucis, las tres negaciones de Pedro y los acusados por los mercaderes del templo. Cabalgamos sobre los riesgos del beso de Judas que ofrece Alianza Martiana, otro rostro de los verdaderos traidores.

Cuando llegue el tiempo de las rosas blancas desearía que no lo olvidemos fácilmente.

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Roberto Jesús Quiñones Haces

Nació en la ciudad de Cienfuegos el 20 de septiembre de 1957. Es Licenciado en Derecho. En 1999 fue sancionado de forma injusta e ilegal a ocho años de privación de libertad y desde entonces se le prohíbe ejercer como abogado.
Ha publicado los poemarios “La fuga del ciervo” (1995, Editorial Oriente), “Escrito desde la cárcel” (2001, Ediciones Vitral), “Los apriscos del alba” (2008, Editorial Oriente) y “El agua de la vida” (2008, Editorial El mar y la montaña). Obtuvo el Gran Premio Vitral de Poesía en el 2001 con su libro “Escrito desde la cárcel” así como Mención y Reconocimiento Especial del Jurado del Concurso Internacional Nósside de Poesía en 2006 y 2008 respectivamente. Poemas suyos aparecen en la Antología de la UNEAC de 1994, en la Antología del Concurso Nósside del 2006 y en la selección de décimas “Esta cárcel de aire puro”, realizada por Waldo González en el 2009. Roberto Quiñones fue encarcelado por el régimen cubano durante un año, entre septiembre de 2019 y septiembre de 2020, como represalia por ejercer el periodismo.

2021-02-04T19:06:08+00:00