February 22, 2024

Cuba: de Perla de las Antillas a Letrina del Caribe

Los defensores del régimen de La Habana tienen tan pocas informaciones de actualidad que abordar con tono triunfalista que optan por refugiarse en sus supuestos éxitos del pasado

byRené Gómez Manzano

viernes, 8 de septiembre, 2023 5:17 pm

in Opinión

LA HABANA, Cuba. – Hace la friolera de más de un cuarto de siglo, mis hermanos de causa y quien esto escribe dimos a conocer el manifiesto La Patria es de Todos. En él, Félix Antonio Bonne Carcassés y Vladimiro Roca (ya fallecidos, por desgracia), Martha Beatriz Roque y yo mismo, dábamos respuesta en 1997 al denso mamotreto publicado por el Partido Comunista de Cuba de cara a su V Congreso.

Al entrar a contestar ese texto, tras la Introducción, “los Cuatro” escribíamos lo siguiente: “De las 11.800 palabras que contiene el documento, (…) más del 80% está dedicado a interpretar la Historia”. Se trata de una especie de manía de los castristas. Aunque conviene reconocer que, en un documento doctrinario como ese, destinado a regir durante el lustro que se supone que medie entre un congreso comunista y el siguiente, esa obsesión por los fastos, aunque exagerada, puede considerarse más o menos tolerable.

Donde esa idea fija resulta inaceptable es en la prensa actual, que en estos tiempos digitales ya no puede ser calificada como “diaria”, pues las noticias no resultan publicadas ya de día en día, sino por horas y hasta por minutos. Sin embargo, este 8 de septiembre, Día de la Virgen de la Caridad, el órgano castrista Cubadebate nos ofrece una demostración especial de lo que pudiéramos llamar la “anti-prensa”.

Están, claro, las secciones fijas consagradas a personajes del pasado, en las que se ponen de manifiesto la necrofilia y otras lacras de los periodistas (algún nombre hay que darles) de los blogs “Fidel soldado de las ideas”, “Chávez por siempre” o “Pensamiento de Fidel”. En esas secciones, por definición, solo pueden aparecer materiales de más de un lustro de antigüedad (de dos, en el caso del coronel golpista venezolano).

Pero a los perpetradores del libelo no les parece suficiente lo anterior. En la portada, como primera información de la entrega de este día, podemos leer la siguiente joyita: “Fidel hace 50 años: El éxito y el porvenir del Movimiento No Alineado estará en no dejarse penetrar, confundir, ni engañar”.  El bajante precisa que se trata de una información datada… ¡el 2 de septiembre de 1973!

Más abajo, leemos otro titular que le gana de calle al anterior: “La Campaña de Alfabetización en la cruzada del pueblo cubano contra la ignorancia”. La misma línea inicial del texto nos indica con toda claridad cuán lejos en el tiempo se han remontado esos cultores de aquella lejana etapa que, a diferencia de la actual, sí podía ser llamada “Revolución”: “Desde los primeros días de enero de 1959…”.

Pero, a no dudarlo, las palmas le corresponden a una crónica de Joel García, la cual, para colmo, aborda un tema que se supone que no sea propiamente político, sino deportivo: “Se va, se va, se fue… otra vez Lourdes Gourriel”. Aunque —dato curioso— el escribidor no consideró necesario mencionar el año en que ocurrieron los sucesos, aquí podemos salvar esa omisión y especificar que el texto se refiere al triunfo de Cuba sobre Estados Unidos (¿sobre quién, si no!) en el Mundial de Béisbol de Parma, el 7 de septiembre… ¡de 1988!

¿Es gratuita esta obsesión de los castrocomunistas con un pasado que tiene decenios de antigüedad? ¿Puede considerarse que ella es fruto de alguna casualidad? No, no es así; ¡en absoluto! El quid del asunto es que los defensores a ultranza del régimen de La Habana tienen tan pocas informaciones de actualidad que puedan abordar con el tono triunfalista y falsamente exitoso por el que sienten predilección, que optan por refugiarse en sus supuestos éxitos del pasado, sin importar todo lo de apariencia y mentira que haya en ellos.

Los que se supone que sean los cronistas de la Cuba actual no vacilan en convertir los supuestos medios informativos del día de hoy en una especie de folleto de memorias felices (inexactas, exageradas o francamente mentirosas) de un pasado bastante remoto. Es ese el modus operandi que les permite enfrentar con los ojos cerrados la lúgubre realidad que ofrece hoy esta desdichada Isla, otrora conocida como la Perla de las Antillas, pero que hoy se podría rebautizar como la Letrina del Caribe.