June 13, 2024

Santiago Alvarez Miami

Santiago Alvarez: Cuba cambiará cuando el pueblo se rebele de manera pacífica pero incesante.

Santiago Alvarez Fernández Magriña es un luchador por la libertad de Cuba que el régimen ha acusado durante años de terrorista a pesar de haber cambiado las armas por la enseñanza cívica y las donaciones desinteresadas a la oposición pacífica.
Pero lo cierto es que, aunque Santiago, mientras la guerrilla estuvo de moda impuesta por los propios comunistas realizó sabotajes a objetivos militares y económicos; cuando en Cuba se desarrolló y tomó fuerza la lucha pacífica y la estrategia de desobediencia civil, Santiago Álvarez Fernández Magriña depuso las armas y continuó su lucha organizando seminarios de capacitación a opositores y miembros de la sociedad civil, financiando el desarrollo cívico y político de la oposición en la isla.


Muchos de los seminaristas de la Fundación Rescate Jurídico son hoy líderes políticos y activistas pacíficos de incesante accionar por la Democracia en Cuba.

Santiago alvarez junto a su esposa Carmen Alvarez-Machado en su barco Renacer

Santiago Alvarez Fernandez Magriña nació el 1 de diciembre de 1941 en La Habana, República de Cuba dentro de una familia políticamente activa: Nieto de Mambí e hijo de Gobernador.

Su padre fue gobernador de la provincia de Matanzas, senador y secretario del gabinete presidencial durante el Gobierno de Fulgencio Batista.

Cuando en 1959 culminó la Revolución Cubana liderada por Fidel Castro, la familia de Santiago abandonó la isla y emigraron a los Estados Unidos de América

Santiago, junto con su padre, se incorporó a las operaciones militares dirigidas en contra de la dictadura castrista con el fin de atacar los objetivos tácticos del régimen cubano.

En Estados Unidos finalizó estudios de ingeniería y estableció una exitosa empresa constructora, financiando a la oposición cubana con gran parte de sus ganancias.

Debido a sus conocimientos en el área de navegación marítima frecuentemente lideraba operaciones de la disidencia cubana en el exilio como capitán de navío.

En 1964 participó comandando un buque militar al intervenir en la extradición de dos agentes infiltrados en Cuba.

Durante los años setenta su punto de vista respecto de a la lucha armada evolucionó hacia la concientización y apoyo de la sociedad cubana.

Reside en Miami, Estados Unidos de América, tiene dos hijos y seis nietos, desea regresar a Cuba algún día.

“Siempre he estado abierto a toda la política que lleve a cambiar la dictadura cubana. En principio no estaba de acuerdo con la lucha no armada que tenían los opositores en Cuba, no en contra, pero no de acuerdo”, admite Santiago Álvarez Fernández Magriña, exiliado en los Estados Unidos de América, quien ha dedicado toda su vida a la lucha por la democracia en su patria.

FAMILIA DE EXILIADOS

Uno de sus hijos, padre de Santiago, se convirtió en el gobernador de la provincia, senador y secretario del gabinete presidencial durante el Gobierno de Fulgencio Batista. Cuando en 1959 en el país culminó la Revolución Cubana y se enraizó la dictadura de Fidel Castro, la familia de Santiago abandonó la isla.

Santiago Álvarez Fernández Magriña nació el 1 de diciembre de 1941 en La Habana, República de Cuba dentro de una familia políticamente activa. Su abuelo emigró de España, no obstante, de 1885 a 1898 pugnó por la independencia de Cuba. Fue Mambí, miembro activo del ejército de liberación, donde alcanzó el rango de coronel y, con los dividendos que obtuvo en distintos negocios compró una finca en la provincia de Matanzas.

Santiago fue el último en emigrar, durante 1960, cuando tenía 18 años. “Tuve conocimiento de cómo operar barcos, desde pequeño vivía en la playa.

“Me convertí en el capitán de barco a los 19 años, haciendo operaciones violentas en contra del régimen, no de terrorismo, nunca atacamos personas, pero sí de atacar objetivos tácticos, bases navales, plantas eléctricas, tanques del petróleo o para hacer infiltración en Cuba”, describe sus comienzos en la oposición castrista.

Santiago Alvarez al centro, Carmen Alvarez Machado su esposa a su derecha y a su izquierda Vivian Alvarez su hija

Durante esos días, cuando Santiago escapaba de Cuba, unos amigos de su padre robaron un yate llamado “Alisan” que le fue confiscado a su padre por la dictadura y lo llevaron a Miami. Este navío fue utilizado en la primera incursión armada en contra de los Castros en 1960. “La expedición fue exterminada rápidamente, 8 o 10 hombres de la tripulación fueron fusilados, el resto fue condenado a 30 años en la prisión”, describe Santiago, quien está y ha estado comprometido con el desafío político, económico y militar de la oposición anticastrista.

BAHÍA DE COCHINOS

El fracaso de la misión de combate en el yate Alisan no fue el único. Un quebranto mayor y más significativo ocurrió en abril 1961 en la invasión a la Bahía de Cochinos.

En la operación, conocida también como invasión a la playa Girón, financiada por el Gobierno de los Estados Unidos de América, donde participaron los exiliados cubanos que fueron entrenados por la CIA, con el propósito de derrocar al líder cubano Fidel Castro.

El padre de Santiago Álvarez participó en la “Brigada de Asalto 2506”, junto con otros exiliados cubanos de fuertes sentimientos anticastristas, otros ex- oficiales del régimen Batista, otros demócratas anticomunistas, y un sin número de patriotas.

El padre de Santiago capitaneó uno de los cinco barcos que desembarcaron en playa Girón. “Mi padre tuvo mucha suerte, logró transportar a todos los hombres a la bahía, y regresar. De un total de cinco barcos hundieron a uno y dañaron a tres”, relata.

Santiago Álvarez participó en la “Crisis de octubre”, mejor conocida como la “Crisis de los misiles” o la “Crisis del Caribe” en octubre de 1962, en ella casi perdió la vida al hundirse el navío que capitaneaba, fue así como la tripulación tuvo que buscar ayuda en la costa cubana, al quedarse sin comida y con una exigua cantidad de agua.

En esta foto, el activista anticastrista de 22 años Santiago Álvarez, al centro con gafas de sol, y su equipo se preparan para la acción, en algún lugar de Nicaragua, contra el gobierno de Fidel Castro tres años después de la derrota de los exiliados cubanos en Bahía de Cochinos.

Gracias al auxilio de sus coterráneos locales logró sobrevivir y en compañía de la tripulación regresó a Key West, Miami.

Dos años después, en 1964, Santiago colaboró en otra operación militar con el propósito de extraditar a dos agentes infiltrados en Cuba, uno era telegrafista, otro era experto en la infraestructura de la zona de Pinar del Río, dónde estaban ubicados.

“Nos mandaron un mensaje que tenían muchos problemas que teníamos que sacarlos, pero no sabíamos si estaban presos o no. Decidimos ir a la operación. Llegando a la costa de Cuba registramos movimiento en los radares. Se acercaron, vimos que hubo tres barcos pequeños, camuflados como barcos pesqueros. El capitán nos advirtió: ‘¡Si los cogen, los fusilan, acuérdense eso siempre’!”, recuerda Santiago.

Los navíos del régimen cubano hendieron la trayectoria de la embarcación de Santiago, Santiago empezó el ataque con la ametralladora, mientras tanto la segunda embarcación de compañeros anticastristas rescató a los dos infiltrados anticomunistas.

De la nada surgió un avión del ejército cubano y bombardeó sin clemencia a los navíos de exiliados. “Por primera vez en mi vida me tiraron bombas”, admite Santiago y, aunque lograron escapar, esta experiencia lo impactó profundamente.

SOY PATRIOTA CUBANO

Santiago ha dedicado toda su vida a la lucha anticastrista y por la democracia en Cuba. Nunca aceptó la nacionalidad de los Estados Unidos de América: “Yo nunca tomé la ciudadanía americana, yo siempre he sido ciudadano cubano”, acota.

En Miami estudió maestría en ingeniería, estableció una empresa de desarrollo urbano y logró generar considerable fortuna con la que financió y apoya a las organizaciones cívicas tanto en Miami, como en Cuba.

Santiago organizó varias operaciones de infiltración en Cuba: “Después del fracaso en la playa Girón entré a la isla solamente dos veces, una vez cuando hundieron nuestros barcos, segunda vez cuando ayudaba a descargar material que llevamos a Cuba. Antes de la playa Girón entré mínimo veinte veces, pero luego organizaba las operaciones por mi cuenta”, explica.

Propició una mayor cantidad de actividades anticastristas entre los años 1963 y 1965. “En esa época realizamos más desembarcaciones en Cuba. Atacamos en el puerto de Casilda los cepos de petróleo, los destruimos. Fue el combate más grande que hubo en Cuba después del de ‘Bahía de Cochinos’”, enfatiza.

Santiago adquirió un barco llamado “Santrina” y viajó por todo el Caribe, no lo intimidó ser perseguido por la agencia cubana castrista de aviación. “El barco tenía un espacio de carga, para meter dentro un jeepy. Pudimos hacer viajes largos y siempre llevamos mi jeepy, lo bajaba en cualquier puerto y podía viajar libremente.

Usamos este barco varias veces también para ayudar a las víctimas de huracanes en las Bahamas y el Caribe, por eso tenemos tantos amigos, que nos cuidan y protegen cuando nos persiguen los castristas”, relata Santiago.

LUCHA NO ARMADA

Con el objeto de enmarcar el apoyo económico de Santiago Álvarez, brindado a la lucha anticastrista, se cita que tan sólo durante el año 2004 apuntaló financieramente a los grupos no armados y pacíficos, por una cantidad aproximada de 5,000 USD mensuales.

“En los años setenta la situación cambió. Siempre he estado abierto a toda la política que lleve a cambiar la dictadura cubana. En principio no estaba de acuerdo con la lucha que tenían los opositores en Cuba, no en contra, pero no de acuerdo. No compartía la posición, aunque en los años ochenta empecé a ayudarlos económicamente. Cambió mi manera de pensar, aunque nunca descarté la lucha armada si hubiera sido necesaria”, explica Santiago.

“Empezamos a traer 40 cubanos opositores y de la sociedad civil a Miami cada mes, la mitad de ellos no eran opositores, nunca han estado en oposición, ni en manifestaciones, ni presos, pero todos queremos libertad para Cuba, esto queremos conseguir, unir a la disidencia con la sociedad civil.”

“Les proporcionamos entrenamiento de redes sociales, de tácticas que fueron exitosas en la lucha en contra del comunismo. Tenemos abogados que muestran a los opositores cómo defenderse, nosotros los financiamos,” declara y cierra su testimonio con determinación: “Cuba se va a cambiar solamente cuando la población se rebele en una manera pacífica pero incesante”.

Con información de Memory Of Nations